¿Quieres disfrutar de la vida o simplemente soportarla?

 

No sé si a ti también te pasa pero creo que somos más infelices que hace 20 o 30 años.

 

Pese a tener muchas más oportunidades, más poder adquisitivo, mejores condiciones de vida en general…

 

 

Somos más infelices.

 

 

Creo que la respuesta a nuestra infelicidad la contiene esta frase de #nosédequiénes

 

«La felicidad aparece espontáneamente desde nuestra fuerza interior. Buscarla fuera de nosotros mismos es contraproducente»

 

 

No tienes que hacer una hguera de San Juan con todas tus pertenencias.

No hace falta.

 

 

 

Creo que es más una cuestión de ser conscientes e intentar no atraparnos ni aferrarnos tanto a la posesión y los deseos.

 

Vaya, no convertir lo que tengo en identidad.

 

 

 

Practicar el: ser-hacer-tener

 

 

Insisto, tener no es mal.

Curiosamente he hecho una súper limpia de calcetines y me he comprado casi todos de Jurassic Park para tener unos «calcetines felices» siempre.

 

 

Cada una con sus cosas y sus niñas interiores.

 

Joder, he cogido el libro de «En defensa de la felicidad» de Matthieu Ricard y…

 

La felicidad es un estado de realización interior, no el cumplimiento de deseos ilimitados que apuntan al exterior.

 

Test de examen de otras newsletters.

 

Deseos, ¿bien o mal?

 

 

 

Ni bien ni mal.
Esta ya te la tienes que saber.

Repetimos -por aquello del aprendizaje: deseos a los que nos apegamos, regular. Deseos sin identificación, sin aferrarnos y que no nos hagan sufrir, okey.

 

 

Y, ¿con qué personaje de malísima fama tiene que ver la identificación?

 

Ahá, con el Ego.
Punto para ti.

 

Si meto en la misma frase la palabra felicidad y renuncia quizá te empiecen a entrar los sudores fríos.

 

Pero, ¿y si la palabra renuncia la asociara a un profundo deseo de libertad?

 

 

Esto ya te mola más, eh.

 

 

Vamos con el último fragmento de uno de los hombres más felices del mundo.

 

Tomar conciencia de que uno no es ni perfecto ni totalmente feliz no es una debilidad. Es una constatación muy sana que no tiene nada que ver con la falta de confianza en uno mismo, la compasión sobre su suerte o una visión pesimista de la vida. Es una constatación muy sana que no tiene nada que ver con la falta de confianza en uno mismo, la compasión sobre su suerte o una visión pesimista de la vida.

 

 

PD. Como todavía no está la web operativa (le queda nada) te dejo con un breve artículo de mi esposa sobre una conversación que ha escuchado hoy, la casi quema de una casa aposta y mi particular «tienes que contarlo»

Abrazos apretaos 🦖

Sara Martín

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