Por qué no te interesan las relaciones tóxicas y aún no te has dado cuenta

 En PSICOLOGÍA

Estoy convencida de que tú también has vivido lo que son las relaciones tóxicas. Si me equivoco, por favor, ¡házmelo saber en comentarios!

He recogido todas las sugerencias que me han hecho a lo largo de estos días por mi Instagram @saramartin_psicologa (si has participado, ¡gracias por implicarte!) para poder incluirlas en este artículo.

Vamos a empezar por lo básico así que…3, 2, 1… ¡ACCIÓN!

Relaciones tóxicas. Wall-E

 

¿Qué son las relaciones tóxicas?

Este es un momento complejo porque la pregunta real sería: ¿para quién?

No vemos el mundo como es, sino como somos. Las relaciones tóxicas no significan lo mismo para una persona que para otra, pero sí hay una base común.

No me voy a andar con terminología psicológica: hablamos de relaciones tóxicas cuando no nos hacen bien.

Así lo entendemos todos, ¿verdad?

Este es el primer punto que deberíamos tener claro. Siempre podemos entrar en matices, intensidades, añadir o quitar elementos… Al final si quitamos todo eso lo que queda como base es esto: no nos hacen bien.

 

Relaciones tóxicas familiares.

Voy a comenzar por esta porque, desde mi punto de vista, es la más complicada de abordar.

Hace poco leía a Tomás Navarro y me alegró inmensamente ver reflejado mi pensamiento en sus palabras. La familia es puro azar.

Sé que socialmente tenemos un concepto de unión familiar tipo El Padrino, todos a una como Fuenteovejuna.

relaciones tóxicas

 

Y ahí empiezan todos nuestros conflictos. Que si la familia es lo primero, que si hay que cuidar a la familia, que si no puedes romper lazos con la familia porque es la familia, como es familia implícitamente tienes que aguantar todo…

¡Madre mía! Esto no hay quien lo soporte.

Tú no elegiste esto y de repente te ves envuelta o envuelto en este sarao de obligaciones, lealtades… ¿a cambio de qué? Porque cuando es recíproco es estupendo, ¿y si no es así? Ya tienes asegurado el conflicto externo e interno.

Si esas situaciones con las que no puedes convivir, esas actitudes externas que te hacen daño las llevara a cabo una persona desconocida, ¿se lo permitirías? No hace falta que contestes, te estoy leyendo la mente.

¿Qué nos lleva a estirar la cuerda familiar hasta límites desgarradores pasando por encima de nuestro bienestar? El concepto social de familia.

Desde mi punto de vista es una de las relaciones tóxicas más destructivas que existen. El condicionamiento social es tan grande que resulta complicado (a primera vista) salirse de ese huracán arrasador.

Si no te hablas con un tío, bueno… todavía puede tener un pase.

¿Qué pasa si con la persona que no te hablas es tu madre, padre o hermanos? ¡Drama!

 

RELACIONES TÓXICAS MADRE O PADRE

Seguro que entiendes que, dentro de las relaciones tóxicas familiares, ésta puede ser la más tóxica de todas.

Nuestros padres son nuestro modelo durante las etapas evolutivas más importantes de nuestro desarrollo como personas.

Todas las carencias, miedos, limitaciones, sobreprotección, amor, cuidado, responsabilidad… todo eso es lo que va a conformar nuestra educación.

Recuerda lo que te he dicho antes: «no vemos el mundo como es, sino como somos».

Como todavía no tengo hijos voy a ponerte un ejemplo con Atia, aunque esto comienza muchos años antes con Tor.

Cuando Tor tenía entre uno y dos años le enganchó una mezcla de perro de raza potencialmente peligrosa. Gracias al Universo no nos pasó nada.

A sus diez años aproximadamente tuvimos otro percance con otro perro de mayor envergadura y mezcla de potencialmente peligroso. Esta vez le revolcó por el suelo y al meterme yo me llevé el bocado en la pierna. A Tor volvió a no pasarle nada.

Con estos dos incidentes era para que me hubiese saltado la alarma del miedo, pero no ocurrió.

Si el último incidente fue en septiembre, en febrero le enganchó otra perra mezcla de raza peligrosa. Esta vez le hizo un agujero en el cuello, le separó la piel del músculo (y menos mal) y a mí me mordió la mano al meterme en medio.

Excepto todo el tiempo de curas, veterinarios etc no hubo secuelas.

Rectifico, no las hubo para él. A mí se me dispararon todas las alarmas habidas y por haber, hasta el punto de tener que hacer un esfuerzo casi sobrehumano por bajarle a la calle en un barrio donde ya sólo veía perros de este tipo de razas.

¿Qué pasaría con Atia si yo no soy consciente de esto? No la dejaría mezclarse con perros, la alejaría si escucho un simple ladrido. En definitiva, la educaría en el miedo.

Y entonces, ¿qué hago?

Sé que escribirlo es sencillo y trabajarlo parece muy complicado (hasta que lo haces y te das cuenta de todas las limitaciones que te estás poniendo tu solita/o)

Digo trabajarlo porque este tipo de situaciones necesitamos entenderlas. Lo que no entendemos es lo que se enquista, lo que no evoluciona y lo que se queda de forma dolorosa en nosotros.

Necesitamos conocernos, eso lo primerísimo de todo, aceptarnos y ver al otro sin nuestro dolor.

Una vez has hecho este trabajo de autoconocimiento (aunque sea con respecto a esa figura concreta) tu mirada es más limpia porque ya has empezado a sanar y cicatrizar.

Querer estar en paz con heridas sangrantes no sé si es imposible, pero sí bastante complicado porque se volverán a infectar.

Mi padre decidió irse de mi vida cuando tenía cuatro años. Creo que con cinco fue un poco el adiós definitivo.

¿Sabes las bombas de humo que utilizan los magos para desaparecer? Diría que es lo que hizo.

Crecí muy feliz, con la ausencia de un padre que tomé como algo normal, del día a día.

No sé si has pasado por alguna situación así, pero normal lo que se dice normal no es. Y natural tampoco.

Cuando uno/a decide formar una familia si hay una responsabilidad en su vida es la de acompañar a sus hijos en su camino de vida.

Ya te digo, crecí absolutamente normal y feliz. Hasta que empecé mi trabajo de autodescubrimiento que ya te conté en el artículo sobre mi historia con la ansiedad.

Fue en ese camino donde descubrí -ni en un trillón de Universos paralelos y no paralelos habría imaginado que aquella figura ausente tenía cabida en mi vida- que la Sara pequeña (es decir, mi niña interior) estaba herida y dolida. ¡No podía creerlo!

 

Comprender no es justificar.

El trabajo interior lleva inevitablemente a un conocimiento de uno mismo infinitamente superior. Esto, aparte de para recomponer nuestra vida y crearla como queremos vivirla, nos sirve para comprender a la persona que tenemos delante.

Cuando  quince o dieciséis años después de abandonarme descubrí que mi padre había tenido algún tipo de influencia en mi vida me enfadé mucho. Estuve llena de rabia, ira, dolor e incluso cierto odio.

No voy a ahondar más porque no es el tema, pero sí quiero terminar esto con un sentimiento totalmente contrario a los descritos: en el fondo le quería.

Aunque pueda parecer inexplicable eso era lo que me pasaba. La Sara minúscula, aquella que tenía a su papá, le quería.

Sobra decir que evidentemente me costó mi trabajo aceptar esto después de haberme, literal, abandonado.

Gracias a mi trabajo (el mío propio para conmigo misma) pude quitarme las cadenas que me hacían daño (porque quien sentía la rabia, ira, dolor y odio era yo).

Comprendí, nunca justifiqué, que era una persona sin herramientas que no hizo por tenerlas.

Y, sobre todo, haciendo una vista de pájaro a toda la situación pude dar gracias porque me abandonara a esa edad. Desde luego no era la mejor persona para tener al lado.

Aunque es generalizar mucho, estoy convencida de que el problema es la falta de herramientas y autoconocimiento. Las personas lo hacen lo mejor que pueden aunque nos hagan daño.

Esto no significa que tengamos que aguantarlo, quedarnos impasibles o anclarnos. Ni tampoco que tengamos que romper con todo.

Significa que tú eres la única persona que puede actuar sobre esto.

Lo único que te puedo decir es que si las relaciones tóxicas provienen de tu núcleo paterno/materno-filial lo trabajes. Ni todo es blanco ni todo es negro, recuerda la escala de grises.

Cuando uno comienza a sanar e interioriza el concepto de autocompasión es cuando puede mirar con un corazón compasivo a aquellas personas que, según su interpretación y sentir, no le hicieron bien.

 

RELACIONES TÓXICAS CON LAS SUEGRAS

Aquí empezamos a bailar un tango a tres.

Por un lado está tu pareja, su madre y tú. Y ya sabemos la influencia materna en las relaciones familiares.

Si esta relación no se trabaja con muchísima probabilidad acabará afectando a tu relación de pareja.

Volvemos a las relaciones tóxicas de madres y padres, y todas en general: no tenemos que soportar en nuestros hombros lo que no nos hace bien.

En este caso el primer ejercicio que habría que hacer sería el de autoexploración, es decir, qué estoy sintiendo, qué es lo que me molesta, qué es lo que no aguanto más… No deberíamos meter en un mismo saco todo lo que se está pudriendo. ¿Por qué? Porque lo que no nos gusta se extiende como la pólvora, pero…¿es toda la relación tóxica? Si tu respuesta es sí, tendrás que tomar las acciones que tú consideres.

Si la respuesta es «No del todo» quizá lo interesante sería recomponer esa relación de tal forma que el beneficio sea mutuo.

Vale Sara, muy bien, pero y si no quiero ¿qué hago con mi pareja?

Ahí poco te puedo ayudar así, de repente, lo único que sé es la importancia de la comunicación. Sobre todo de la comunicación de uno, de sus sentimientos, de sus emociones, interpretaciones…

Estamos acostumbrados a decir lo que ha pasado, lo que nos han hecho y basar todas las decisiones en eso. Si la otra persona no lo interpreta así, ¡ya hemos montado el tinglado!

Ahora bien, si hablamos de sentimientos y emociones es algo que únicamente nos corresponde a nosotros mismos. Podemos debatir sobre si un jersey es blanco o negro, pero no de si ante una situación que me preocupa me siento triste, angustiada, con energía o valiente.

Cuidado con las mochilas que cargamos y de qué las rellenamos porque la responsabilidad es nuestra, no del otro.

El otro puede contribuir puntualmente a una situación desagradable, dolorosa… pero ya está. La responsabilidad para con nosotros es lo que hacemos con lo que hemos vivido y cómo lo transformamos.

 

¿ME QUEDO EN LA FAMILIA O ME VOY?

Querido/a lector, ¿cómo me preguntas eso?

Cada uno pertenecemos a un sistema familiar del que siempre formaremos parte. Ahora bien, en el terreno físico uno no tiene por qué aguantar carros y carretas si no quiere por el simple hecho de ser «familia».

Hay familias que se acercan bastante al concepto de equilibrio en las que la aportación de cada miembro es más o menos similar. También tenemos las aparentemente equilibradas con un transfondo un tanto oscurecido.

En este punto te recomiendo ver la película Festen (también llamada La celebración). Es cine dogma, pero merece la pena sin duda.

relaciones tóxicas

Y por último las que se bifurcan y emprenden nuevos caminos separados.

Lo único que te pido es que hagas lo que hagas, mires primero hacia dentro.

 

Relaciones tóxicas en pareja.

Empezamos con la responsabilidad pura y dura en las relaciones tóxicas.

Compartir la vida en pareja no es sencillo, es precioso y maravilloso, pero no sencillo.

Teniendo en cuenta que no hay dos personas iguales en el Universo, cada uno con su personalidad, herramientas, bagaje y mochila vital entiende, vive y expresa la vida de una forma, mejor dicho, a su forma.

Con esto te quiero decir que si las relaciones en general hay que trabajarlas, las de pareja ni te cuento.

En ocasiones confundimos el gran vínculo que hemos creado de intimidad y confianza con un «todo vale«.

Una relación de pareja trabajada y sana es una de las cosas más maravillosas que puedes vivir en tu día a día, pero si no es así puedes convertirlo en la mayor de tus pesadillas.

Igual que elegimos compartir la parte más íntima de nuestra vida con alguien tenemos el mismo poder de elección para dejar de hacerlo.

 

¿CUÁL ES MI PARTE DE RESPONSABILIDAD EN ESTAS RELACIONES TÓXICAS?

Soy una fan incondicional del trabajo y también entiendo que en una cosa de dos no puede trabajar sólo uno.

De todas las situaciones que me han comentado (pareja con personalidad narcisista, tangos a tres…) es frecuente que me digan «Lo he dado todo«.

Estupendo, ya tienes tu primera parte de responsabilidad en esta situación.

Si darlo todo supone ponerte a ti, tus necesidades, expectativas, deseos… por debajo siempre, ¿de quién es la responsabilidad?

Déjame que te (re)descubra un texto de S. Covey que explica esto a la perfección: «No es lo que los otros hacen ni nuestros propios errores lo que más nos daña; es nuestra respuesta. Si perseguimos a la víbora venenosa que nos ha mordido, lo único que conseguiremos será provocar que el veneno se extienda por todo nuestro cuerpo. Es mucho mejor tomar medidas inmediatas para extraer el veneno

¿Qué pasa cuando tienes una piedra dentro del zapato? Quizá sigas andando unos pasos más por no pararte a desatarte los cordones, quitártelo, volvértelo a poner y volver a atarte los cordones. Quizá camines unos pasos más para ver si se mueve y, con un poco de suerte, se quede en el hueco del puente plantar.

Si esta estrategia no ha funcionado no te quedará otra que pararte y sacarla del zapato si no quieres andar todo el camino medio cojo.

Haz una respiración profunda y párate a reflexionar. Si ahora mismo estás compartiendo tu vida con alguien, piensa: ¿es una piedra? Si la respuesta es sí, ¿qué tipo de piedra es (forma, tamaño…)? ¿Puedo hacer algo al respecto o tengo que quitarme el zapato y sacarla definitivamente?

El principal trabajo, como te digo siempre, empieza en uno mismo.

 

Relaciones tóxicas con los jefes.

Camarero: ¡Marchando una de miedo, por favor!

Voy  a atreverme a afirmar que el miedo es uno de los mantenedores oficiales de malestar y dolor en la vida.

¿Qué tipo de consecuencias genera el miedo? Entre otras:

  • Bloqueo.
  • Paralización.
  • Resignación o asumir (que es muuuuy diferente a la palabra que tanto me gusta: aceptar)
  • Anclaje.
  • Conformismo.

A continuación voy a proponerte, por generalizar, las dos situaciones más frecuentes.

Relaciones tóxicas jefes

RELACIONES TÓXICAS CON JEFES: LEALTAD Y CONFIANZA

Dentro de los dos contextos de los que voy a hablar, desde mi punto de vista, éste es él más complicado.

Hablo de jefes como también podría hablar de socios. Vamos a poner que hay un proyecto común entre manos (no me importa la jerarquía empresarial).

Cuando uno pone pasión, confianza, lealtad, energía, pasión y todos aquellos factores que forman los pilares sólidos del negocio lo mínimo que espera es que haya cierto equilibrio.

¿Qué pasa cuando esto no ocurre?

  • La empresa/negocio empieza a sufrir y poco a poco se va desmoronando. Es muy importante remar hacia un mismo sentido, si uno carga todo el tiempo la balsa la energía al final del camino estará en mínimos. ¿Y si el que está mirando el paisaje no sabe remar o conoce la dirección? ¡La hemos vuelto a liar! ¿Cómo se va a poner al mando de la balsa sin una fuga?
  • La relación entre jefe- empleado o socios se destruye. He tenido y tengo la suerte de trabajar con empresarios y empleados. Esto sólo lo voy a decir una vez (en este artículo): EL CAPITAL HUMANO ES LO MÁS VALIOSO DE UNA EMPRESA. Fin. Se invierte una grandísima cantidad de recursos en marketing, maquetación, publicidad, avances tecnológicos… Y todo ello a costa de una ínfima (o inexistente) inversión en las personas que hacen que esa empresa salga adelante. Esto es de manual: trabajadores contentos, apreciados, recompensados (no hablo económicamente) y valorados son trabajadores comprometidos, leales y motivados.

Si te encuentras en una situación similar, antes de tomar decisiones de ningún tipo haz el trabajo de escucharte a ti misma/o. No lo que tu mente te dice que tienes que hacer. Escucha lo que tu cuerpo te está diciendo, después ya lo unirás con el resto.

 

RELACIONES TÓXICAS CON JEFES: FALTA DE EMPATÍA

Lo siento porque te he mentido, voy a volver a repetir la frase: EL CAPITAL HUMANO ES LO MÁS VALIOSO DE UNA EMPRESA. Fin.

En «Sobre mí» me defino como reinventora, lo que implica ser saltadora de zonas de confort casi profesional.

Esto no significa que tenga facilidad para hacerlo. El mensaje que hay detrás de esto es que yo también he tenido miedo, he dudado y he sentido la desidia de tener que ir a un sitio que ya no me gustaba. Lo he sentido durante poco tiempo, porque soy de mirar de frente a la situación, hasta que he dado el paso hacia delante. La gran mayoría de las veces, por no decir todas, sin red.

Conozco perfectamente esa sensación de vértigo. Y precisamente por eso, cuando el cuerpo nos está mandando señales tenemos el deber de escucharnos.

Estar en el sitio que no nos corresponde y no hacernos caso supone la aparición de consecuencias como la psoriasis, ansiedad…

Cuando hablo de nuestra responsabilidad me refiero exactamente a esto, como diría Eleanor Roosevelt: «Nadie puede hacernos sentir inferior sin nuestro consentimiento

Tú y sólo tú decides dónde quieres estar, cómo y cuánto.

Una de las cosas que más me maravillan de mi trabajo es tener la suerte de vivir semana tras semana la reinvención del ser humano.

Tú no eres la excepción.

 

Relaciones tóxicas con uno mismo.

Terminamos con algo muy concreto y sumamente importante.

Hemos estado conversando sobre lo externo y los demás (aunque haya estado a tope con la responsabilidad).

Si hay algo tóxico de verdad es no sentirnos bien en nuestra propia piel. Ese, créeme, es el mayor de todos tus males.

Sé que resulta más cómodo mirar hacia fuera y culpabilizar a todo al que tengas a menos de un metro. Sí, es lo fácil.

Y aquí es cuando nombro otra de mis palabras favoritas.

Espera, déjame que me desvíe un poco del tema para decirte algunas de las palabras que me apasionan:

  • Kintsukuroi.
  • Amor.
  • Ikigai.
  • Aceptar.
  • Responsabilidad.
  • Reinventarse.
  • Pasión.

Ahora sí, vuelvo para hablarte de la reinvención.

Para mí, resumido en dos fotos, es esto:

Relaciones tóxicas. Reinvención

Relaciones tóxicas. Reinvención

 

 

 

 

 

 

 

La sensación se serenidad, calma, sentir que estás en tu piel, que estás en eje.

Buscar dentro de ti, abrazarte muy fuerte y amarte. Dejarte fluir y respirar fuerte.

Pisar firme, que no rígido.

Vivir libre.

Porque los mayores carceleros no son las personas que forman parte de este mundo, somos nosotros mismos.

Como dijo Gandhi: «La libertad exterior que alcancemos depende del grado de libertad interior que hayamos adquirido

Si quieres, tú puedes ser tu mayor enemigo. No lo permitas, la vida es mucho más maravillosa en la abundancia, no en la escasez. En el amor, no en el miedo.

Inspirada por todas las personas con las que trabajo he creado esta frase que utilizaré como despedida de cada artículo.

Si tú no eres una de ellas, por favor, recíbela con el mismo amor y mimo.

Eres extraordinario. Eres brillante. Eres ilimitado. Eres AMOR.

 

Me gustaría que me contaras en comentarios si has vivido alguna relación tóxica, ¿es alguna de las que aparece en este artículo?

¡Hablamos por aquí! 🙂

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Mostrando 9 comentarios
  • cristina
    Responder

    Me ha gustado mucho el artìculo y vamos creo que no te has dejado ni uno!!!Me quedo y pienso mucho en bastantes frases que has puesto que me han dado bastante que pensado desde anoche.He sufrido y sufro desde hace años una relaciòn tóxica que me cuesta mucho salir de ella ,hasta el punto que ha cambiado todo,principalmente yo.Nunca hubiera imaginado hace años si me dicen que me iba a pasar esto ,que yo iba a seguir en este circulo.Bueno cada uno tiene su historia ,decirte que muchas gracias por compartir tantas cosas y ser tan generosa.Un abrazo

    • Sara Martín
      Responder

      ¡Muchas gracias, Cristina!
      Ya sabes, estas cosas sólo avanzan trabajando en ellas.

      Te animo a que lo hagas 🙂

      ¡Un abrazo grande!

  • Oihane
    Responder

    Hola Sara.
    Ha sido interesante tu post sobre relaciones tóxicas. La verdad es k yo hace tiempo k me alejo de ellas. Tengo la suerte de haber aprendido a hacerlo. Gracias x tu aportación!.
    Me gustaría k un día de estos hablaras de lo contrario: De esas personas, de esos seres especiales k nos hacen la vida más fácil. Hay muchxs ¡!, y parecemos ciegxs k a veces no los vemos.
    Y me gustaría k hablaras, x favor, también d cómo se olvida a la persona k amamos , esa persona k sabes k es tu alma gemela. De esa persona k te cautiva x su belleza totalmente alucinanteeee, x unos ojazazos verdes k hipnotizannnn hasta el universooo y una eternidad eternaaa, k además de belleza alucinante, su cara, su sonrisa, toda ella, ella además tiene un corazón d oro, es muy buena tía (sí, es una mujer, eso k tan prohibido , aún, lo está en esta sociedad anclada en siglos pasados)
    Ella fue y es mi sentido de vida, de k mi corazón lata cada vez k la siento. De k me muera si no la tengo. Eva, ella, tan pocas letras y tanto x amarla!. Está lejos, en otro país, y no dejo de pensar ni un solo segundo en ella. Esta noche nos cantó a todas (lo cierto es k somos muchas detrás de ellas, pero bueno eso es otro tema) nos cantó x skype kn su guitarra la canción de Ed Sheeran perfect, y una ya ha muerto¡!. Escucharla kn su belleza esa canción en su voz cálida, me ha matado. A ella le encanta esta luna llena k está ahí arriba, y kn su guitarra nos cantaba un montón de canciones, pero lo de esta noche ya ha sido increíble¡!. Mientras la cantaba veía su cara, sus ojos brillantes, su sonrisa, su pedazo d belleza, y ya kn la letra de la canción he muerto. Cómo decirla k eso siento, esa letra y mucho + ¡!, k me muero si no está en mi vida. K sueño kn volver a tenerla, k sin ella a mi vida le falta color, k con ella la vida sonrie, kn ella la vida tiene el color de la felicidad, k la vida es preciosa.
    Pero ella está kn con otra, y es duro. Una se ha puesto a llorar Es una noche dura.
    X favor podrías hablar de cómo podemos olvidar a la persona k amamos? como ya la amo. Daría mi vida x ella.
    Espero k escribas sobre ello. No hay manera de dejarla de amarla, y te pido ayuda.
    Gracias x leerme, y gracias x las cosas k escribes.
    Un beso

    • Sara Martín
      Responder

      Hola Ohiane!

      De las personas o, mejor dicho, los seres (porque aquí también incluyo a los animales) que aportan luz y vida es muy sencillo hablar.
      De hecho generalmente tenemos la suerte de poder compartir nuestra vida con algunos (o muchos) de ellos.
      El «conflicto» está en saber alejarse de las personas a las que dejamos que nos roben la energía, por ejemplo. Por ese motivo hice este post.

      Habla sobre olvidar a la persona que amamos… me pones en un aprieto jejeje
      Es algo tan sumamente subjetivo y tan puramente emocional que escribir sobre ello es poner una pieza en un puzzle de 1.000.
      Este tema que me comentas, sin duda, lo trabajaría de forma privada ya que es un entrenamiento el que al final se acaba haciendo.
      En base a tu historia, cómo tú has interpretado los hechos y cómo sientes, y la respuesta de la otra persona, Eva, empezar a ver con qué piezas contamos y cómo las volvemos a unir de forma mejorada.

      Gracias por haber compartido conmigo tu historia.

      Te mando un abrazo! 🙂

  • Laura
    Responder

    Yo creo que con la experiencia aprendes a gestionarlas mejor…yo dónde he tenido más problema ha sido con familiares no tan directos cómo pueden ser tios y primos en una situación muy complicada dónde no me tendieron una mano, lo cuál están en su total derecho porque no tienen por qué, pero eso de quedar bien cuándo alguien necesita ayuda y no se la prestas……( Bueno es que es dificil de explicar jajajajaja) y con algún jefe y compañeros pero no entré en su juego….no darles ese poder de poder ofenderte ni porque no estén ellos contentos con su vida, con su trabajo o lo que sea no te amarguen…el resto los he ido apartando de mi vida o incluso la vida me los ha apartado….

    Un beso Sara y buen fin de semana.

    • Sara Martín
      Responder

      Hola Laura!

      Es lo que comentas al final. Es el poder que nosotros damos a las demás personas para que tengan la capacidad de influir sobre nosotros o nuestros estados de ánimo/emociones.
      Claro que para que esto no ocurra es verdad que el trabajo personal que tenemos que llevar con nosotros es constante, sobre todo de autoconocimiento.

      Yo siempre digo: comprender sí, justificar no (tiene por qué).
      La destrucción, los malos gestos y la ingratitud uno no tiene por qué soportarla. Y ahí es donde entramos en acción:)

      Con respecto a la familia es más complicado por el concepto social de familia, pero la «acción» es la misma.
      O se reestructura (que sería lo ideal siempre y cuando haya colaboración) o al final tienes que ver cuánto te pesa y hasta dónde quieres seguir con ese peso encima.

      Un besazo Laura!
      A disfrutar de la vida 🙂

  • Gema Escánez Martínez
    Responder

    Gracias por compartir este artículo con nosotros tan completo veraz u detallado.En que todos creo podemos vernos reflejados.Excelente trabajo.

    • Sara Martín
      Responder

      Hola Gema!

      Gracias por tus palabras 🙂

      Un abrazo

  • Gema
    Responder

    Gracias por este excelente y completo artículo,en que todos podemos vernos reflejados en alguna situación con algún patrón de toxicidad en personas por desgracia en nuestra vida.Y así saber gestionarlo mejor.

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