No te hagas pequeña en Nochebuena

 


Noche de paz, noche de amor.

 

 

 

Eso si tienes bien trabajadito todo el tema de la niña interior, poner límites etcétera.

 

Si no, puede ser de todo menos de paz y de amor.

 

 

 

 

Lo que pasa en estas fechas, y reuniones familiares en general, es que tendemos a repetir antiguos patrones.

 

Nos hacemos pequeñas.

 

 

Y eso lo mínimo que genera es estrés.

 

 

Depende del rol que se te haya asignado de pequeña, es menos complicado -que no sencillo- hacer frente a ello.

 

 

 

Las “ovejas negras” pueden ir a su bola.

Las heroínas pueden ser el centro de los halagos y las expectativas.

 

 

Pero cuando has sido la cuidadora… shit!
Probablemente sigas desempeñando el mismo rol.

 

 

 

Preocupándote, cuidando… pero no cuidándote.

 

 

 

 

¿Qué hago por los demás?

 

Regular o sostener las emociones ajenas aunque me sienta fatal conmigo misma.

 

Si te soy sincera, ningún rol me parece sencillo.

 

 

La “oveja negra” sigue sintiendo el peso de la no aceptación y de no ser suficiente y válida.

 

La heroína tiene a sus espaldas un mochilote de expectativas externas que cumplir, mantener e incluso superar.

 

 

 

 

Autoexigencia, perfeccionismo y control a niveles elevados.

 

Volvamos a las cuidadoras.

 

Este rol hace que seamos más propensas a los estados depresivos y a vivir con resentimiento.

 

 

 

Nuestro cuerpo nos dice NO pero nuestra boca y acciones acaban diciendo SÍ.

 

 

 

 

 

 

Generalmente, lo que mantiene este rol es el miedo al abandono.

 

 

 


-Eres una desagradecida.
-Nunca haces nada por nosotros.
-Deberías estar agradecida, con todo lo que hemos hecho por ti/te hemos dado. 

 

 

 

Y algunas perlitas más materno-paternas cuando se cría desde la inconsciencia.

 

 

 

Lo que das, lo das.

No es para ser devuelto o generar una deuda eterna intergeneracional.

 

 

Por suerte, ya eres adulta.

 

 

 

Eso significa que tienes la capacidad de generar recursos y herramientas para afrontar este tipo de situaciones que te hacen vivir “pequeña”.

 

 

 

 

Eres fuerte, lo creas o no.

Tienes la capacidad de vivir así.

 

 

 

 

Todo esto muy bien, pero…. a lo práctico.

 

¿Qué puedes hacer?

 

 

 

Me encanta el momento de visualizar a tu niña junto a ti.

 

Si esto te resulta complicado, imagínate a una niña cualquiera por la que puedas sentir compasión.

 

 

 

si hicieran comentarios que la hiriesen, ¿lo permitirías?

 

 

 

 

Protege a esa niña.

 

 

Ante emociones negativas, céntrate en sentir el cuerpo.

 

Las sensaciones que aparecen.

 

 

 

 

Lo que te genera, te lo genera a ti, pero probablemente no sea tuyo.

 

 

Una vez procesadas las sensaciones corporales y emocionales, devuelve imaginariamente la pelota a quien le corresponda.

 

 

 

También puedes hacer un plan previo y otro de escape.

 

De escape no como supervivencia y huída, no llevemos al cuerpo ahí, y sí como gesto de autocuidado, amor y respeto hacia ti.

 

 

 

 

El presidente puede ser hacer una actividad física antes de reunirte que te relaje (yoga, entrenamiento con peso, correr…).

 

 

 

Esto permitirá que vayas más descargada y no en posición de lucha desde el principio.

 

 

 

 

 

El post puede ser una llamada con alguien con quien conectes si hay alguna situación que sientes que te va a desbordar.

 

La llamada estaría guay que fuese consensuada previamente.

 

 

 

 

 

 

 

Y, por último, pon el foco y entrena fuerte en no ser la solucionada y justiciera de nadie (a no ser que veas una situación realmente de abuso por parte de otra persona).

 

 

 

 

 

 

 

Bueno, escribo una última cosa más.

 

Esta de verdad.

 

 

 

Seguro que no todas las reuniones familiares han sido un desastre.

 

Evoca alguna vivencia en esas reuniones que te haya generado felicidad, risas, sentimiento de armonía, serenidad…

 

 

 

 

Y si hay algo físico de lo que te acuerdes, intenta que esté.

 

 

 

 

Por ejemplo, tú sentada en el sofá sonando X villancicos mientras terminaban de poner la mesa y en ese escenario había una bola de nieve.

 

 

 

 

 

 

Por suerte tenemos Spotify y cascos, y podemos comprar una mini bola de nieve para llevárnosla.

 

 

 

 

Esto solo ha sido un ejemplo, has de buscar tú la tuya propia.

 

 

 

 

 

Hoy, simplemente, te abrazo navideñamente.

Pase lo que pase.

 

 

 

 

 

 

Recuerda: eres fuerte.

 

 

 

 

 

 

PD. El siguiente mail quizá sea el relacionado con hábitos. Este era importante por las fechas que son.
PD2. Se me han ocurrido dos formas de hacer el pago de la membresía, a ver si puedo montarlo como quiero.
PD3. Estoy re-escribiendo la página de ventas con algo del contenido de El club de la f*cking Diosas (dioses, queda realmente poco para que vea la luz).


 

 

 

 

 

 

Abrazos apretaos pensando “ya queda menos” 🦖

Sara Martín

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