Hay que matar a la bestia (Ego)

 

Si llevas por aquí un tiempo -o en mi Instagram- sabes que a este titular le decimos, al ritmo de Capone: «oh no, oh no, oh no no no no no».

 

Al sentimiento de imperfección de la niña interior le añadimos las máscaras que utiliza (Ego) para ser reconocida, querida, validad y digna de amor (entre otras).

 

Hemos creado estas máscaras para protegernos de nuestras heridas y evitar el sufrimiento lo máximo posible.

 

Si lo vemos así, ya no es tan malo como lo pintan, ¿eh?

 

 

Esto es como con las emociones «negativas» y/o incómodas, las aceptamos.

 

El hecho de aceptarlas no implica estar de acuerdo. Simplemente son.

 

Lo que pasa con el Ego es que tiene muy mala fama y en parte se debe a esa necesidad de éxito, «yo, yo, yo», querer, el «más, más, más».

Y esto nos lleva a conductas como la mentira, el esconder, aparentar…

 

por la necesidad de reconocimiento, admiración, amor…

 

Y la honestidad, que no el «yo siempre soy sincera», se lleva la medalla de oro.

 

Por eso hoy quiero enseñarte un fragmento de un mail de una clienta nueva con la que he empezado a entrenar en terapia esta semana:

«¡Buenos días, Sara!
Por supuesto que sigue siendo un SÍ rotundo, solo faltaba. Hoy además es mi cumpleaños así que regalo doble, ¡gracias!
Enhorabuena por estar en la recta final, y gracias por la honestidad. Pero sin duda no hay inconveniente alguno. Y por supuesto si después es más de un mes, pues lo que tenga que ser. Lo primero es lo primero.»

 

Ahora te enseñaré por qué recibí esta contestación, pero antes quiero decirte que con el Ego también se entrena.

Es más, esta semana he tenido yo mi propia dosis de «lo que lxs mentorxs han intentado hacerme creer con respecto a la competencia» y cómo yo lo siento.

 

Esto es lo que yo le dije previamente:

«Pero, primero, déjame chivarte una cosa desde la honestidad. A lo largo de marzo estaré (en principio será solo un mes) de baja por maternidad. […] pero quiero que lo sepas.» 

 

No tenemos por qué seguir viviendo bajo las máscaras. Es una elección.

 

 

Pero esto no significa que pongamos el foco en la eliminación. A mí me gusta más la convivencia y la gestión.

 

En esto no nos pongamos en plan Marie Kondo, aprendamos a gestionar las adversidades y el sufrimiento.

 

 

PD. En uno de los mails de  El club de las F*cking Diosas hablaremos sobre el sufrimiento. Y en unos cuántos más entrenaremos con el Ego.
PD2. La lista de espera con regalo incluido la tienes en el link de arriba.

 

 

Abracito, F*cking Diosa 🦖

Sara Martín

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