El enfado como motor de cambio

 

Tengo una clienta en terapia que se llama Flor (y me ha dejado compartirte esto).

 

Flor ha montado un oasis de calma y conexión a través del Kundalini Yoga llamado CREA dESPACIO.

 

Resulta que soy afortunada porque lo he visto crecer en sesiones desde el segundo uno.

 

Y ahora, posiblemente, tú seas igual de afortunada porque te regala una clase en directo con ella  (no soy ni afiliada, afiliado, afiliade ni afiliadi).

 

La reflexión de hoy tiene que ver con su logo, el enfado, la intuición, la escucha y la acción.

 

Resulta que ella hizo su logo.

 

Y después de tener un boceto muy encaminado contrató a alguien para que le hiciera uno por historias.

 

Lo que pasa en terapia, se queda en terapia..

 

Total, que me enseñó todos los logos en una de las sesiones.

 

No.
No es porque yo también haga diseño. Fue porque lo quería compartir y de ahí sacamos una fran lección: utiliza tu enfado para moverte en vez de anclarte.

 

 

Después de escuchar lo que quería transmitir había una cosa clara: algo/algue/alguienes/sí misma había(n) tapado su intuición.

 

Ella sabía qué quería y cómo lo quería y de repente se encuentra pagando a alguien que le entrega un trabajo que no tiene cohesión con lo que ella quiere representar.

 

Quedaron en seguir trabajándolo.
Pero sabía que va a ser una inversión de tiempo perdida.

 

 

Después de transitar todo el espectro de emociones (entre ellas el enfado) decidió respirar, pararlo, escucharse, sentir su intuición y avanzar.

Con su propio logo.

Su propia esencia.

 

 

Y me contestó al mail  «Los mails de seres humanos para seres humanos» esto:

Jajajjajaa…
Aqui otra q paga por todo!

Y hay veces que sale rana y uno aprende.
Lo más bonito de todo, que con lo que me pasó la semana pasada llegó mi creatividad y el logo está hecho! Jajajajajaja…
Te lo adjunto.
Gracias por tus emails y tus zacas! Quiero más!
Besotes

 

Aquí podrían haber pasado dos cosas.

 

 

Cosa uno. Me enfado, me puteo y me reputeo y doy vueltas y vueltas mordiéndome mi propio rabo.
Cosa dos. Siento lo que estoy sintiendo, lo transito y actúo de la forma más inteligente para mí.

 

Sobra decir que generalmente no actuamos de la forma más inteligente para nosotras mismas.

 

Generalmente somos ese perro que da vueltas y vueltas mordiéndose su propio rabo.

Puteadas. Puteándonos.

 

Esto no significa que decidas enfadarte cada dos por tres para utilizar la energía del enfado como propulsor.
Que nos conocemos.

 

 

Lo que te transmito es que de aquello que nos parece más chungo también podemos sacar partido.

 

Si sabemos cómo.

 

 

PD. Hoy no hay enlace a El club de las F*cking Diosas y sí a la clase de Kundalini Yoga que te regala.
PD2. En la newsletter anterior hablamos de relaciones. Y de lucha en general y trabajo (como proceso) en particular.

 

Ya eres 🦖

Sara Martín

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