Así empieza a fragmentarse tu niña interior

 

Papá habla tanto de mis defectos, y me trata con tanto desprecio, que es normal que dude de mí mismo.
Muchas veces pienso si seré en realidad tan inútil como él dice, y entonces me siento tan desgraciado y amargado que odio a todo el mundo. Soy un inútil, de mal carácter y pobre de espíritu.

 

Emily Brontë, Cumbres borrascosas

 

En realidad esto no sería el principio. Es más bien el adulto con un niño interior muy herido.
Un adulto que ha interiorizdo un reflejo que, estoy casi segura,  no es el suyo.

 

 

Con todo lo que eso conlleva.

 

Quizá leas el texto y sientas que es muy bestia. O quizá lo leas y, de alguna forma, te sientas reflejada en él.

 

Porque si hay algo que me ha enseñado toda la formación, vivencias propias y trabajo en terapia con tantas niñas interiores es que los mensajes de no validación están por todas partes.

 

No solo los que nos dicen.
También los que cada una interpreta.

 

 

 

He querido empezar por el final para que de alguna forma sientas cuáles son las consecuencias de esas heridas.

 

Hasta qué punto podemos llegar.

 

Pero si me voy al principio, o por lo menos a los comienzos, hay mensajes muy potentes y muy muy comunes (y, por desgracia, frecuentes).

¿Es buena?
¿Se porta bien?

 

 

Y así me paso el día, apostillando «todos los bebés son buenos» o «todos los bebés se portan bien».

 

Yo sé lo que quieren decir y desde dónde lo dicen.
No es por ser desagradables o en plan cabronada. Simplemente no reflexionan acerca de.
Pero es importante empezar a hacerlo.

 

 

 

El hecho de que un bebé llore más o menos, coma más o menos, duerma más o menos…

 

… no tiene nada que ver con portarse bien o ser bueno.

 

 

Es un bebé. Ya está.

 

 

 

 

Pero desde ese momento ya le estamos regalando etiquetas, metiendo en sacos.
Y esto que parece tan inofensivo empieza a forjar de forma inconsciente la imagen que tenemos sobre el bebé.

 

Esa imagen que luego le reflejaremos y él o ella aceptarán como válida.

 

Por eso son importantes los mensajes de amor, cuidado y protección.
La validación de sus emociones y sentimientos.

Reconocer a los tiny humans, es decir, recién nacidos/bebés/niñas(os) como lo que son, personas como tú y como yo.
A veces nos olvidamos de esto y es importante recordarlo.

 

Recordarles lo perfectos que son simplemente por Ser.

 

 

No una perfección basada en la validación, búsqueda de amor o superioridad.

 

No.

 

 

Ya eres, y qué f*cking perfecto es esto.

PD. Ay, qué ganas de que vea la luz la parte de la niña interior en  El club de las F*cking Diosas

 

Ya eres 🦖

Sara Martín

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